#viajarconbebé: el AVE

Así, a priori, el AVE es un medio magnífico para viajar con bebés: es rápido, cómodo, te libras de las incomodidades de los aeropuertos… Una maravilla que puede torcerse fácilmente, sobre todo si son viajes relativamente largos, cuando te encuentras con tu bebé en los brazos (en los que aguanta cinco minutos justos) y ningún sitio donde dejarlo para tener un respiro, que se duerma… Esas cosas de bebés.

Los niños pequeños no pagan en los AVE (sí hay que sacarles el billete por motivos de seguridad, pero es gratuito) y obviamente tampoco tienen derecho a asiento. Teóricamente tampoco puedes llevarlo en su carrito porque está prohibido tenerlo desplegado (las normas de Renfe establecen que hay que plegarlos y dejarlos en la zona del equipaje) para empezar porque ni siquiera caben. Y llevar en brazos durante casi 4 horas a un niño de 15 kilos y casi dos años es una hazaña para mí bastante irrealizable.

Por eso os dejo unos consejillos que yo seguí en el último viaje (un Zaragoza – Sevilla de 3 horas y 40 minutos).

Llevad una silla ligera (yo tengo una Maclaren) porque de ese modo cabe entre los asientos. Tengo también un Stokke y no cabe.

A la hora de coger los billetes, y esto es lo más importante, elegid una tarifa que permita elegir asiento. Esto no es posible en la Promo (P), la más barata, pero sí en la Promo Plus (P+), que permite, tras escoger los horarios, la elección de asiento (marcad la casilla, que si no el sistema no te deja). Yo creo que sale por unos 8 euros más por billete. Una vez ya en este paso, escoged el vagón en el que hay plazas destinadas a personas de movilidad reducida que vayan en silla de ruedas. Es fácilmente identificable.

Escoged los asientos más cercanos a esa zona, preferiblemente los que están justo detrás. Si no hay personas en silla de ruedas que precisen ir en esa área, los revisores hacen la vista gorda y se puede dejar ahí la silla sin plegar. El espacio es suficiente para dos sillas ligeras en paralelo. Cuando el niño se canse, tenga sueño, etc., se le puede dejar en la silla tranquilamente y que se quede dormido tranquilamente. El mío se pegó tanto en la ida como en la vuelta sendas siestas de dos horas cada una. Si es necesario y los papás quieren visitar la cafetería, se puede trasladar la silla allí y, de hecho, está justo en el vagón de al lado.

Es una pena que Renfe no tenga pensada una solución para los bebés en sus trenes, ni siquiera adquiriendo un billete, dado que no tienen tronas portátiles y adaptables a sus asientos. La de la zona para personas de movilidad reducida es una solución, aunque depende del revisor de turno.

Espero que a alguien le sirva el consejillo 😉

 

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